martes, 5 de abril de 2016




AVENTURAS DE LA RANA CUCÚ


Érase una vez, en un estanque de aguas muy limpias, una pareja de ranas que se llamaban Rigoberto y Rosita. Ellos anhelaban tener una rana pequeñita, para darle un cariño grandote: imaginaban, por ejemplo, que por Navidades cantarían juntos: "Rana, ranita rana, ranita rana, ranita ¡ea!"

Como todo el mundo sabe, las ranas comienzan la vida como renacuajos y después toman forma de rana; así que finalmente Rigoberto y Rosita fueron bendecidos con un lindo renacuajo al que pusieron por nombre Cucú. A Cucú le encantaba nadar y buscar su comidita en el agua en compañía de sus padres, pero un día tuvo una mala experiencia: en una distracción de Rigoberto, ella sintió que la habían dejado sola y que se ahogaba, y por eso lloró y no quiso volver a meter la cabeza en el agua. Cuando perdió la cola y le salieron patas, Cucú adquirió la costumbre de quedarse quieta sobre una planta acuática, y sus padres tenían que echarle agua para mantenerla húmeda. Si la instaban a que nadara, como es connatural a las ranas, decía que no, que tenía miedo de hundirse. Sin embargo, Rigoberto y Rosita no perdían la paciencia: nadaban y chapoteaban alegremente a su alrededor, cantando "Cucú, cucú, cantaba la rana", "El sapote Prieto", "El renacuajo paseador" y otros clásicos de la música batracia. Es cosa bien averiguada que a las ranas les encanta cantar, y ahora Rigoberto y Rosita lo hacían al unísono para animar y educar a su hija.

Un buen día, Rigoberto, tras mucho pensarlo y consultarlo con expertos, se hizo junto a Cucú, le hizo una suave caricia en el trasero, y ella, como hacen las ranas en estos casos, dio un gran salto. ¡Plachis! ¡Metieron la cabezota! Cucú no tuvo tiempo de asustarse, porque instintivamente se echó a nadar y vio que lo hacía muy, pero muy bien, con una patada muy fuerte. Además, el agua estaba muy fresca y agradable. Desde ese día, Cucú perfeccionó su habilidad para la natación asombrosamente, y decía que no saber nadar era como no saber sentarse a la mesa o no saber hablar correctamente: una falta de educación.

Algún tiempo después, Cucú descubrió por casualidad la que sería su verdadera vocación. A veces se sentaba con su padre frente a la pantalla a ver al "Topo Gigio", a "Heidi", a "Peppa Pig" o a "Masha y el oso", que eran sus personajes favoritos. Rigoberto aprovechaba para ver trozos de ópera o de ballet, que consideraba los mejores espectáculos del mundo. A Cucú le encantó ver a las bailarinas, y dijo que quería verlas de vista cierta. De modo que Rigoberto, Rosita y Cucú salieron de su estanque y se fueron a la gran ciudad de Las Charcas para que Cucú viera el ballet en persona. Esto fue un diciembre, y se presentaba "El Cascanueces" de Chaikovski. Cucú la pasó de maravilla, viendo boquiabierta ese derroche de ratones, colombinas y otras bellezas, y al día siguiente dijo a sus padres:
--Ya lo tengo decidido: seré bailarina de ballet.

Rigoberto y Rosita se alegraron mucho, y dijeron en su acostumbrada manera cantarina:
--Hijita, has escogido un camino muy hermoso, pero muy difícil. Te aguardan muchos sacrificios, mucho estudio y trabajo, muchas fatigas. Pero nosotros te apoyaremos en todo lo que sea necesario, porque lo que queremos es que tú encuentres tu camino y lo sigas, para que seas una rana libre e independiente.
Y a decir verdad no exageraban. Cuando volvieron a su estanque, le compraron a Cucú las zapatillas y el tutú (rosado, claro, porque este era su color predilecto), y la matricularon en la academia de Mademoiselle Grenouille, una francesita que, nadie sabe cómo, había ido a parar allí. Cucú aprendió el salto, el jeté y la deslizada, pero sobre todo aprendió que para llegar a hacer algo bien hay que hacerlo muchas, pero muchas veces, y sudar, y sudar, y sudar. Aunque estuviera cansada o no tuviera ganas, asistía puntualmente a sus lecciones, sin dejar de lado los estudios. Le agradaba también aprender idiomas, y ya sabía que rana en inglés se decía frog, en alemán Frosch, y así sucesivamente. Cuando flaqueaba y decía que preferiría hacer lo que otras ranitas, que se quedaban en casa acostadas todo el día quemándose los ojos ante una pantalla o pantallita ("¡es que todos lo hacen!"), Rigoberto la aconsejaba así, porque sabía que de cantar y cantar siempre quedaba algo:

--Cucú, recuerda que tú no eres ninguna reina ni ninguna princesa, sino una rana de clase profesional; y como tal, vas a tener que estudiar mucho y trabajar mucho, porque la lucha por la vida está cada vez más dura.

--Así es, papito--, reflexionaba Cucú y volvía a su avío con renovado entusiasmo.
Y entonces sus padres la recompensaban con una pequeña celebración:
--¡Ánimo, Cucú! ¡Tres hurras por Cucú! ¡Hip, hip!...
--¡Hurra!

Al cabo de un tiempo, Mademoiselle Grenouille, que registraba complacida los progresos de Cucú, llegó a la conclusión de que ya no tenía nada más que enseñarle y que debía irse a estudiar a Las Charcas. Aunque eran ranas, Rigoberto y Rosita trabajaban como burros para costearle los estudios y la manutención, pero lo hacían con inmenso gusto y sacrificio, puesto que Cucú jamás les dio pie para sentirse defraudados. "Esta ranita es nuestro orgullo y será nuestro bastón en la vejez", cantaban a dúo. Más adelante, en Las Charcas le aconsejaron a Cucú que prosiguiera su formación en Rusia, que era donde se cultivaba el mejor ballet; y así se hizo, a punta de créditos y estipendios obtenidos con gran esfuerzo.

Cucú se graduó con máximos honores, y se esperaba con impaciencia su debut profesional. Finalmente este llegó: era "El lago de los cisnes", y nada menos que en el Teatro Bolshói, el Teatro Grande, de Moscú. Cuando llegó la hora de la verdad, el reflector se encendió sobre Cucú, que dio un salto, un jeté y una deslizada que electrizaron al público. Imaginémonos la melodía majestuosa de esa obra de Chaikovski, la que todos tarareamos, mientras visualizamos a Cucú sobre el escenario, bajo la mirada embrujada del público: "PA, pa pa pa pa PA, pa PA, pa PA, pa pa pa pa pa PA, etc." Finalizada la actuación de Cucú, hubo ovación de pie, gritos, lágrimas y desvanecimientos: ¡estaban ante una verdadera estrella verde, una nueva Ranna Pavlova, una auténtica Ranina Kukóvskaia! Sin embargo, Cucú nunca quiso tomar un nombre artístico, porque era una ranita muy sencilla, una ranita de lavar y planchar (sobre todo de lavar, porque a las ranas les encanta el agua).

Como las noticias viajan rápido, al día siguiente apareció el siguiente titular de primera página en "La Gaceta del Estanque", con foto de Cucú en gran formato: "La rana Cucú, vistiendo tutú, bailaba radiante con paso elegante." Cucú, constituida en prima ballerina, recorrió el mundo dando especáculos en los grandes escenarios: el Ballet Nacional de París, el American Ballet Theater, el Royal Ballet... En todas partes dejaba muy en alto el nombre de su charca. Su papel favorito era el de Kitri en "Don Quijote", de Minkus, porque pensaba que en esta obra quedaba muy claro cómo debían comportarse el hombre y la mujer, cómo debían sentarse, pararse, caminar, bailar, etc.

Llegó el día en que los dos principales ballets de Rusia, el Mariinsky de San Petersburgo (¡sí, el antiguo ballet Kirov de Leningrado!) y el Bolshói de Moscú, entraron en pugna por tener a Cucú como primera figura. Esto ocasionó una división entre las capitales europea y asiática de ese gran país: hubo desorden público, perturbación del servicio de trenes y aviones, desabastecimiento de alimentos, y se temía que estallara la guerra civil; y todo por la posesión de una rana. El propio presidente de Rusia tomó cartas en el asunto e hizo llamar a Cucú al Kremlin para buscar solución a la crisis; y hasta allí fue a dar nuestra ranita, no sin antes detenerse un poco a admirar una vez más la Plaza Roja, que en ruso quiere decir Hermosa.

El presidente era un señor que parecía pintado por Jan van Eyck: cabeza de huevo, pelo pálido y ojos más pálidos. Hizo que les sirvieran caviar y vino espumoso de Crimea, porque sabía que a Cucú no le gustaba el vodka, y se dirigió a ella respetuosamente, por el nombre y patronímico:

--Kukú Rigobértovna, la seguridad del Estado está en sus manos. Le ruego decidir a cuál de los dos ballets de marras quiere usted pertenecer. De lo contrario, la destrucción de la Madre Rusia estará más cercana que en 1941. Además, la policía secreta me ha informado que la mafia rusa me asesinará si tomo una decisión equivocada. Esta será mi proclama final: "¡Rusos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro." ¡Salud!

Entre tanto, Cucú saboreaba el caviar como corresponde, haciendo estallar los huevecillos de esturión entre la lengua y el paladar, y no triturándolos con los dientes. (A esto la ayudaba el hecho de no tener dientes.) Luego de meditar un poco mientras degustaba el vino, notando cómo sus incontables burbujitas lograban un maridaje perfecto con el caviar, respondió así:

--Pierda usted cuidado, Vladímir Vladimírovich. Yo ya tengo decidido lo que haré: regresaré a mi estanque a cuidar de mis padres, a quienes debo todo, y a enseñar el ballet a los animalitos de mi país. La fama no significa nada para mí, y nunca he sido tan feliz como en mi tierra, al lado de mis seres queridos.

--¡Brava, Kukú, Brava! --exclamó el presidente--. Me ha salvado usted la vida, aunque yo creo que eliminarme a mí sería más difícil de lo que fue hacerlo con Rasputín: sus enemigos tuvieron que envenenarlo, pegarle dos tiros y echarlo amarrado a las heladas aguas del río Nevá para pasarlo al barrio de los acostados.

Tras pensarlo un rato, Cucú se rascó la cabeza y preguntó:

--Y ¿cuándo murió ese muchacho?...

Terminada su entrevista con el presidente, Cucú hizo su maleta, regresó a su estanque a disfrutar de una vida tranquila con sus padres, y es fama que logró desasnar a muchos animalitos del lugar gracias a la práctica de las artes.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Por: Pedro Fernández Borrero

lunes, 14 de marzo de 2016

La fenomenología, el psicoanálisis y la intersubjetividad


      Los invitamos a leer esta nueva entrada en nuestro sitio. Este Blog fue escrito por el psicoanalista      Santiago Barrios.

La fenomenología, el psicoanálisis y la intersubjetividad


Noli foras ire, in te redi, in interiore homine habitat veritas
(No vaya al exterior, regrese al interior, la verdad yace dentro del hombre)
San Agustín


En las sedosas páginas de la edición quince de la Enciclopedia Británica publicada en 1974 -lo aclaro para que no vaya a pensar, amable lector, que para redactar este blog me basé en Wikipedia ni en El Rincón del Vago Punto Com- puede leerse que la palabra ‘fenomenología’ apareció en el siglo XVIII, cuando Johann Heinrich Lambert la utilizó para referirse a la sección de la teoría del conocimiento que diferencia entre verdad, ilusión y error. Luego en el siglo XIX se usó para designar la obra de Hegel, donde el filósofo plantea el desarrollo del espíritu desde la percepción a través de los órganos de los sentidos hasta el conocimiento absoluto. Y en el siglo XX empezó a emplearse para el movimiento cuyo objetivo es investigar y describir los fenómenos según se perciben, sin ocuparse de la causalidad, liberándose de preconceptos y suposiciones.

La fenomenología abarca perspectivas variadas. Su punto de partida se sitúa en Edmund Husserl (1859-1938), pensador alemán nacido en Australia. La consideraba un método destinado a trasformar la ciencia y la filosofía, y la elaboró progresivamente a lo largo su carrera como filósofo profesional. En todo caso, se dice que este enfoque no nació, se desarrolló, pues tiene una larga historia, y es una línea heterogénea de pensamiento.

Se trata del método que propone encarar desprevenidamente la experiencia ante el fenómeno, lo más libre que se pueda de prejuicios y del interés de describir con exactitud. El punto es dejarse impresionar. Después puede vislumbrarse la esencia del fenómeno junto con sus relaciones, basándose en el estudio de casos concretos provenientes de la experiencia o la imaginación, rastreando sus variaciones sistemáticas. Más aun, algunos insisten en que es necesario investigar la manera en que el fenómeno se presenta a la consciencia intencional -es decir, la atención dirigida hacia el objeto-. Pero otros investigadores, en cambio, proponen que el método también puede explorar la génesis de la presentación del fenómeno. Y algunos pensadores más buscan formas existenciales, estudiando el significado del fenómeno, por ejemplo de la angustia, utilizando la interpretación hermenéutica. El objeto del estudio fenomenológico es la información absoluta captada mediante intuición pura, inmanente, buscando comprender las estructuras esenciales, o noesis, y las entidades objetivas que les corresponden, o noema. En otras palabras, se infiere el objeto en sí a través de la experiencia que produce la relación con fenómeno en el observador.


   Para continuar leyendo, hacer click en el siguiente link:

lunes, 31 de agosto de 2015



Acerca de  la concepción  activa del mecanismo  de defensa psicológico  de la represión 

Por: Santiago Barrios


En esta ocasión les traemos un abrebocas del texto estructurante de un trabajo presentado por el Doctor Santiago Barrios, Psicoanalista de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis durante el último encuentro de metapsicología freudiana de la Soceidad Psicoanalítica Freudiana de Colombia que tuvo lugar los días 21 y 22 de agosto del presente año, acerca de la concepción activa del mecanismo de defensa psicológico de la represión.


 
Desde que empecé a formarme como psicoanalista leo con juicio y admiración la Standard Edition de las obras completas de Sigmund Freud, no porque sea el universo entero del psicoanálisis, lo digo porque con el tiempo nuestra disciplina ha progresado desde el punto de vista técnico y conceptual. Incontables investigadores la han desarrollado, aun cuando para el público no sea tan notorio, y para muchos, el análisis se reduce a las publicaciones freudianas. Lo que me maravilla de su obra es que a pesar de sus limitaciones humanas, puesto que él, como cualquier otra persona, era producto de su contexto y estaba sujeto a su punto de vista, fue el primer psicoanalista y el descubridor de la teoría del inconsciente y de la técnica para trabajarlo. La raíz del psicoanálisis está en Freud, no cabe duda, y luego nuestra disciplina floreció. Pero lo que más me asombra de todo esto es la finura de sus observaciones y su habilidad para organizar sistemáticamente esos datos transformándolos en información, en un cuerpo teórico, en una técnica, una disciplina intelectual, científica, incluso artística, una concepción del ser humano y en movimiento creciente que agrupa psicoanalistas dispersos por todo el mundo. Es muy interesante leer cómo Freud construyó poco a poco, paso a paso, su concepción psicoanalítica de la mente, concepción que aún hoy no se ha acabado de construir.

Creo que la mayoría de los psicoanalistas estarían de acuerdo conmigo en que “Lo inconsciente” de 1915 es uno de los textos fundamentales de Freud. No descubrió el inconsciente, pero sí su lógica, conceptos freudianos que permanecen inalterados cien años más tarde (Matte-Blanco, 1988; Bott Spillius, et al, 2011; Barrat, 2013; Blass, 2015). Nadie ha superado ni enmendado su concepción del inconsciente, sigue siendo la piedra angular del psicoanálisis del siglo XXI. Por eso quise unirme a esta celebración del centenario de esta publicación invaluable. Sigue siendo cierta la idea de Freud de 1925: lo inconsciente, lo reprimido y la resistencia son los componentes principales del psicoanálisis (Laverde, et al, 2012; Barratt, 2013). Y en estas reflexiones seguiré el destino, un siglo más tarde, del capítulo IV de “Lo Inconsciente” titulado, “La Tópica y la Dinámica de la Represión” (Freud, 1915, pgs 180-185), desde el punto de vista metapsicológico, de la técnica, la teoría y del neuropsicoanálisis. Y este blog que tiene ante sus ojos es el mapa conceptual de mi intervención en este evento.



Para acceder al escrito completo, así como a otros textos de análogo interés, diríjase al blog de Santiago Barrios a través del siguiente link: traspublicacionessbv.blogspot.com/2015/08/acerca-de-la-concepcion-actual-del.html


jueves, 26 de marzo de 2015




Ya se encuentra a disposición de todos  ustedes la última edición de la revista de la Sociedad Colombiana de psicoanálisis, que en esta ocasión 
trae  a escena reflexiones  desde  y en torno  al psicoanálisis,   partiendo   de múltiples y heterogéneos puntos de vista. Presentamos a ustedes el índice de contenidos que se encuentran   insertos en el presente  número, así como  la editorial   escrita  por   el actual  director  de la Revista, Doctor  Carlos Gómez Restrepo. 


Interesados  en  adquirir   la presente   edición, pueden  comunicarse  con la Sociedad Colombiana  de Psicoanálisis. Tel: 610050


Revista de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis: Indexación y apertura

La Revista Colombiana de Psicoanálisis (R.S.C.P.), órgano de difusión de nuestra Sociedad, fue creada hace más de 38 años con el fin de difundir, muy especialmente, el psicoanálisis de nuestro país. Desde entonces ha sido dirigida de una manera eficiente, lo que ha permitido mantener una ininterrumpida publicación de trabajos de investigación en nuestro país.
Los lineamientos de Indexación de revistas seriadas de ciencia, tecnología e innovación definidos por Colciencias - Publindex han hecho que paulatinamente las revistas colombianas se adapten a una serie de requerimientos de calidad con el fin de mantenernos en este índice nacional y ser congruentes con los sistemas internacionales. Es así como se ha logrado ingresar y permanecer en la categoría C, planeando, en el mediano plazo, ascender en el escalafón con el fin de mejorar la revista y tener una mayor visibilidad de nuestros trabajos. De esta manera, tendremos que ir innovando y procurando mejorar la calidad científica, editorial, la estabilidad, visibilidad e impacto de nuestra revista. Para lograr este cometido requerimos del concurso y apoyo de cada uno de los psicoanalistas del país, así como de otros profesionales que piensen que la teoría, la práctica e investigación de corte psicoanalítico pueda dar respuesta al sin número de problemas que afectan a las personas y a nuestra población.
Para ello tenemos que pensar en nuestra revista como difusora de alternativas, en áreas donde nuestro campo del saber podría y debería investigar, opinar, plantear alternativas y soluciones a los múltiples problemas en los que la esfera mental tiene algún protagonismo. Son estos, campos que comúnmente no se han contemplado, pero que requieren de mayor presencia o, en muchos casos, difusión por parte de los autores. Temáticas tales como las del conflicto, el posconflicto, las dificultades escolares, familiares, de pareja, de metodología de investigación, alternativas al abordaje psicoanalítico tradicional, etc., son tópicos que requerimos abordar, escribiendo sobre aquello que hemos realizado y sobre lo que pocas veces escribimos, posiblemente por la tradición oral que ha acompañado nuestra cultura o por pensar en que ello no sería estrictamente psicoanalítico, ni bien recibido en la revista o por nuestros colegas. De esta manera, el concepto de psicoanálisis aplicado no debería reservarse solamente para análisis de textos, arte o cine, sino para las aplicaciones de nuestro campo del saber en todo aquello que nos rodea y, en especial, para brindar alternativas a problemáticas presentes en lo cotidiano, en la comunidad y en otros campos donde no hemos divulgado lo realizado.
Finalmente y refiriéndome al tema tratado por el Dr. Eduardo Laverde sobre psicoanálisis a distancia, vale la pena pensar que si bien nunca podríamos aspirar a realizar el mismo psicoanálisis si empleamos otros medios, es importante resaltar la necesidad de trabajar y publicar trabajos de investigación original en este campo. Al respecto existen dificultades actuales, tales como la posibilidad o imposibilidad de asistir en un encuadre tradicional de cuatro veces semanales al consultorio de un analista por parte de personas que en el solo desplazamiento se tardan una hora o más en llegar al consultorio, sin contar en ello el viaje de retorno; a la vez, ¿qué alternativas podríamos proponerle a personas que residen en ciudades donde no hay analistas y que desean tener este beneficio; qué estudios se han realizado acerca de la transferencia y la contratransferencia en situaciones mediadas por un medio electrónico; qué tipo de encuadre sería necesario seguir cuando un analizando desea continuar en análisis con nosotros y viaja fuera del país? Estas son solo algunas de las preguntas que surgen en solamente un tema que, por su magnitud, novedad y dificultad requeriría de mayores investigaciones. Artículos en este tema, así como en otros, contribuirían grandemente a la difusión del psicoanálisis, así como a dar una respuesta responsable a las dificultades de las personas y el país.
Bienvenidas pues las nuevas publicaciones que contribuyan a incrementar nuestra presencia en un mundo donde el psicoanálisis tiene mucho que aportar.

Carlos Gómez Restrepo
Director-Editor R.S.C.P.
Correo: revistasociedadcolombianadepsicoanálisis@gmail.com 


lunes, 27 de octubre de 2014




Para todos los que se encuentren interesados en el tema del Psicoanálisis y quieren ahondar un poco más en él, así como para todos aquellos que ya se encuentran recorriendo a profundidad tan prolífico paradigma, ya se encuentra disponible la última edición de la revista de la Sociedad Colombiana de psicoanálisis, que en esta ocasión sirve como escenario de Diálogo entre el psicoanálisis y la universidad. A modo de abrebocas, anexamos la editorial  que introduce la presente edición de la revista, bajo la autoría de la doctora Andrea Escobar Altare. 

Interesados  en  adquirir   la presente   edición, pueden  comunicarse  con la Sociedad Colombiana  de Psicoanálisis. Tel: 610050



La edición de la Revista


            Esta edición de la Revista de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis, tiene como título Diálogos entre el Psicoanálisis y la Universidad porque buscamos que los lectores encuentren allí textos producidos desde dos escenarios diferentes: desde el interior de nuestra Sociedad, y desde el lugar de la institución universitaria. Es interesante encontrar la manera en cómo el psicoanálisis hace parte de los cursos, seminarios y programas de formación de pre-grado y posgrado que se desarrollan en diferentes ámbitos académicos: el pensamiento psicoanalítico circula, se nutre de nuevos desarrollos, se transforma en la apropiación que cada uno de nosotros hace del mismo.
            Así, en este número de la Revista publicamos textos que responden a las preguntas que diferentes autores se plantean desde el conocimiento psicoanalítico: Lucía Restrepo, Eduardo Gómez y Alejandro Rojas-Urrego nos presentan sus reflexiones en torno a la frecuencia semanal del análisis de candidatos en formación en los Institutos de Psicoanálisis; tema este que ha convocado diferentes encuentros de psicoanalistas a nivel nacional e internacional.
            Incluimos en este número, otro trabajo de Eduardo Gómez presentado en nuestras más recientes Jornadas Psicoanalíticas, en torno al estudio de los criterios de analizabilidad: este tema ha requerido de importantes encuentros de psicoanalistas; su autor nos propone los elementos que considera pilares para poder abordarlo.
            Eduardo Laverde nos presenta su trabajo acerca del traidor a sí mismo y nos propone adentrarnos en su psicología y comprenderlo desde la condición humana: la historia, la  literatura, los textos bíblicos, el arte y el material clínico son los elementos desde los cuales el autor expone su tesis. Así mismo, encontrará el lector en estas páginas, un debate que el psicoanalista mantiene con Haydée Faimberg, que inició con la visita de la psicoanalista a nuestro país, y que tal y cómo lo podemos apreciar, ha dado frutos para seguir pensando los conceptos psicoanalíticos y sus transformaciones.
            Juan David Roa nos presenta su trabajo clínico-teórico en torno a la estructuración de la neurosis obsesiva y las representaciones del padre, dejando varios interrogantes que nos llaman a continuar trabajando en torno a esta temática; Diego Vásquez y María Ardila, nos presentan una experiencia, desde la Universidad, acerca de un modelo de atención a adolescentes sustentado desde la teoría psicoanalítica. Ana Rita Russo de Sánchez, Karen Pacheco y Jorge Galindo, exponen un estudio de caso en el que nos relatan la experiencia de un niño que participó en el programa para la educación y el desarrollo psicoafectivo Pisotón: la exploración de los diferentes momentos de esta experiencia nos permitirá comprender los alcances de este programa y la importancia que cobra como dispositivo de intervención. Julio Galindo reflexiona en torno al concepto de normalidad, su función en la práctica clínica, y la importancia que cobra la exploración de la libertad para el clínico y su trabajo. Este ensayo nos recuerda el sentido que tiene nuestra práctica clínica diaria.
            Incluimos también dos trabajos inspirados en la literatura: Oscar Espinosa escribe en torno al amor en los tiempos de la violencia y el desplazamiento a partir de La multitud errante, de Laura Restrepo; y Guillermo Sánchez-Medina nos permite incluir en este número de nuestra revista, su trabajo en torno al Azar Determinista en Cien Años de Soledad de Gabriel García-Márquez. De esta forma, hacemos un homenaje a nuestro nobel colombiano desde nuestras páginas.
            El lector encontrará en este número, diferentes maneras de pensar y abordar algunos de los problemas de los que se ocupa actualmente el pensamiento psicoanalítico.
            Esperamos, desde el Comité Editorial, que los lectores encuentren tan interesante y fructífera su lectura como lo fue para nosotros, en el proceso de preparación de este número de la Revista de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis.

Andrea Escobar Altare

escobaraltare@gmail.com


miércoles, 1 de octubre de 2014

Trauma y Reparación



En la presente entrada, queremos invitarlos a que nos acompañen en el curso sobre Trauma y Reparación que tendrá lugar en la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis , a partir del Jueves 9 de Octubre,  hasta el 13 de noviembre de 7.30 pm a 9:00 pm. Las inscripciones se encuentran abiertas y los teléfonos de contacto por miedo en  los cuales pueden inscribirse son los siguientes: 6164904 – 6113831 – 6100508.


El curso está dividido en temáticas que serán discutidas en cada jornada por cada uno de los profesionales a cargo.


Para el desarrollo del curso, no solo contamos con la presencia de importantes psicoanalistas que tienen un alto grado de experiencia en lo que respecta a acompañar procesos relacionados con los conceptos de “trauma”, “perdón” y “reparación”, y que conocen ampliamente la complejidad que a nivel psíquico tienen estos conceptos, sino que también contamos con la presencia de la politóloga Juanita Esguerra Rezk, quien ha trabajado profundamente, desde el Centro de Memoria Histórica, el tema de la verdad , la justicia y la reparación frente eventualidades sociales de carácter traumático, al punto  de que  conoce amplia y profundamente  los correlatos políticos y sociales de tales cuestiones.



El hecho de unir en un mismo lugar diferentes voces centradas en analizar y examinar una temática tan compleja como lo es la cuestión del Trauma y la Reparación, constituye un paso hacia adelante en el proceso de implicar a toda la sociedad y específicamente de poner a dialogar diversas áreas del saber en razón de la construcción de redes epistemológicas suficientemente integrales como para poder abordar y comprender a plenitud la profundidad de lo que significa el trauma, y complejidad que sugiere un proceso de reparación dentro de una realidad como la nuestra. 

martes, 12 de agosto de 2014

A propósito de Realidades

Realidad, ¿para quién?


El presente escrito, de Julio Moreno[1] constituye una de las Contribuciones realizadas dentro del XXXV Simposio Anual de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires, La realidades del psicoanálisis: teoría clínica y transmisión. Teniendo en cuenta que se aproxima el Congreso internacional de Psicoanálisis y que su eje central será la reflexión sobre aquello que se comprende por "realidad” y "ficción",
así como por la compleja interrelación de ambos, hemos decidido traer a colación un fragmento de esta reflexión que hace Julio Moreno a partir de su pregunta por la realidad y fundamentalmente, por el sujeto que así la percibe.


Escrito por: Julio Moreno (2013).
Texto completo en: Moreno, J (2013), Realidad, ¿para quién? En: Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (2013). XXXV Simposio Anual. Las Realidades del Psicoanálisis: teoría, clínica y transmisión.
 

Realidad deriva del latín “res” y “realis”: aquello que tiene existencia efectiva o factual. Esa caracterización e efectiva de la existencia es controvertible: Verdad y Ficción, como Real e Irreal, se implican mutuamente de tal manera, que la zona más fuerte se produce en el territorio entre ellas. Por ejemplo, la teoría de la seducción y de la fantasía de Freud podría pensarse como alternativas excluyentes, pero leyendo cuidadosamente a Freud, notamos que los más prolíficos desarrollos se producen entre ellas. No debemos buscar los determinantes de una neurosis en el territorio de la fantasía ni en el de lo fáctico, sino en su inter-territorialidad.

Cuando creemos que ocurrió un abuso, por ejemplo, no rara vez prima la actitud detectivesca de encontrar a toda costa la verdad fáctica, revisando los orificios del abusado o los signos de un exceso de fantasía de la supuesta víctima. Una mirada más fina podrá entender que no hay abuso sin algo de fantaseo no fantaseo sin algo de abuso. Aunque al detective que nos habita no le gusten esas ambigüedades.

Cuando en mi residencia psiquiátrica aprendimos a hipnotizar histéricas para deshacer conversiones (algo efectivo por un corto plazo) recibimos una consigna: la puerta del consultorio debía permanecer abierta y, de ser posible, convenía que un pariente de nuestra paciente estuviera presente durante el procedimiento, porque paciente podía (y solía) “fantasear” el haber ido abusada por el residente, aun cuando éste solo la hubiese hipnotizado . si lo miramos con mayor cuidado nos damos cuenta que no se trataba solamente de algo ficcional: toda la escena de hipnosis era en general una escena tímida y deseada por hipnotizador e hipnotizado por contener trazos de verdad y de ficción alrededor de una escena erótica.

Todo esto se pone también en juego en la literatura. Si Borges llama Ficciones a uno de sus mejores libros no lo hace para exaltar lo falso, lo hace porque considera que la ficción es el medio más apropiado para tratar la complejidad de la vida…





[1] Julio Moreno es doctor en Medicina, psicoanalista, miembro titular y secretario científico de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires.